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¿Se puede curar la gota por completo?

Sí, la gota es una enfermedad curable. La gota se puede curar si se trata adecuadamente. De hecho, es la única enfermedad reumatológica que se puede curar. La clave del éxito es aceptar el tratamiento a largo plazo, sin desanimarse.

Este tratamiento a largo plazo combina un tratamiento farmacológico que reduce el nivel de ácido úrico en sangre, denominado fármaco hipouricemiante, y medidas sencillas para reducir los factores de riesgo y los errores en la dieta.

Es necesario alcanzar un nivel adecuado de ácido úrico en la sangre para disolver gradualmente los cristales, hacer desaparecer los síntomas y evitar daños irreparables en las articulaciones a largo plazo.

La prevención y el tratamiento del dolor son buenos para los pacientes, pero no abordan el trastorno que causa la gota.

Para curar definitivamente la gota necesitaremos disolver estos acúmulos cristalinos con la medicación adecuada, y esto no se consigue en días o semanas, sino gracias a un tratamiento bien llevado durante meses y años, dependiendo de cada paciente. El depósito de cristales de ácido úrico sólo se resolverá con una medicación constante, supervisada por un médico, y con unos hábitos de vida saludables.

El tratamiento hipouricémico es un tratamiento farmacológico que normaliza la uricemia reduciendo la cantidad de ácido úrico. Favorece la disolución y la prevención de la formación de microcristales en las articulaciones o los riñones. Este tratamiento debe continuarse durante el mayor tiempo posible, y debe combinarse con correcciones dietéticas. Hay que empezarlo cuando se tienen ataques de gota que se repiten, si hay artritis gotosa o tofos o si hay cólicos renales.

Para reducir el ácido úrico en la sangre, se puede disminuir su producción o aumentar su eliminación. Existen medicamentos que pueden bloquear la producción de ácido urinario y medicamentos que favorecen la eliminación de los ácidos úricos por los riñones.

Esta terapia hipouricémica tiene como objetivo reducir los niveles de uricemia en sangre, logrando un nivel inferior a 60 mg/l (360 Umol/l), e incluso inferior a 50 mg/l en el caso de las gotas con tofos (300 Umol/l). Este número se utiliza como guía para aumentar las dosis diarias de medicamentos. También representa un valor objetivo.

El rápido descenso del ácido úrico puede provocar, paradójicamente, ataques de gota al principio del tratamiento de fondo. Esto se debe a que provoca la liberación de microcristales fuera del tofo articular. Estos ataques son normales y comunes. Estos ataques son normales y una señal de que el tratamiento está funcionando. No deben utilizarse para suspender la medicación hipouricémica, ya que podrían provocar una recaída. Hay que aceptar estos inconvenientes temporales. El tratamiento para prevenir los ataques puede reducirlos o eliminarlos.

Por ello, se recomienda prescribir un tratamiento anticrisis, y en particular la colchicina, durante los seis primeros meses de la terapia hipouricémica. En ocasiones, puede prolongarse más allá del periodo de 6 meses, según el consejo de su médico o reumatólogo.

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