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¿Es la gota una enfermedad del estilo de vida?

La gota es un trastorno metabólico causado por un metabolismo anormal de las purinas (un componente de muchos alimentos). Lo que ocurre es que el metabolismo de las purinas no produce suficientes ácidos úricos para mantener la excreción. Esto provoca una acumulación anormal de ácidos úricos. La gota está causada por la formación de cristales de ácidos úricos que se acumulan en los tejidos. Los depósitos de cristales se forman cuando los niveles de urato en suero superan el punto de saturación de aproximadamente 7,0 mg/dl. Esto supone que todos los demás factores fisiológicos, como la temperatura, son normales.

Terapia para la gota

El tratamiento de la gota tiene como objetivo reducir los niveles de ácido úrico en suero por debajo de 6,0 mg/dl. Por debajo de este nivel, los depósitos de ácido úrico se reducen y los ataques de la enfermedad disminuyen su frecuencia. La gota suele manifestarse en episodios agudos de inflamación dolorosa de las articulaciones. El tobillo, el dedo gordo del pie y el pie son los lugares más comunes de los ataques de gota. La gota puede empeorar si no se trata. Otras articulaciones se inflaman y los ataques se hacen más frecuentes.

Los ataques de gota no sólo son dolorosos, sino que también provocan daños en las articulaciones y en órganos internos como los riñones. La gota va en aumento y afecta a cerca del cuatro por ciento de los estadounidenses. La incidencia de la gota está aumentando debido a factores ambientales, como los cambios en la dieta y la obesidad.

Síndrome metabólico

La gota forma parte del "síndrome metabólico" porque suele ir acompañada de otras afecciones médicas como la hipertensión, la diabetes, la hiperlipidemia y la hipertensión. Numerosos estudios han identificado los principales factores que contribuyen a la gota. Entre ellos se encuentran la obesidad, el alcohol (especialmente las cervezas), la carne roja, el marisco y las bebidas que contienen fructosa. Éstas incluyen tanto los refrescos como los zumos de fruta procesados.

Los cambios en el estilo de vida pueden suponer una gran diferencia a la hora de reducir el riesgo de padecer gota. Entre ellos, la pérdida de peso y el aumento del consumo de productos lácteos bajos en grasa, café y vitamina C. Estos alimentos han demostrado ser protectores de la gota en al menos dos estudios controlados. La protección contra la gota también es posible con la leche desnatada.

Dieta para la gota

Hay algunos factores dietéticos que pueden desempeñar un papel en el desarrollo y la progresión de la gota. Entre ellos se encuentran las verduras ricas en purinas, los productos lácteos con un contenido moderado o alto de grasa, el té y los vinos. Aunque existen tratamientos eficaces para la gota, la mayoría de la gente prefiere evitar tomar pastillas. La gota puede tratarse de forma precoz con cambios en el estilo de vida y el control de la dieta.

 

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