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¿Qué hay que saber sobre las curas de la gota?

La gota es una enfermedad común que afecta a millones de personas desde hace mucho tiempo. Los enfermos de gota tienen que ser conscientes de que no hay cura. Sin embargo, hay muchos tratamientos naturales y médicos eficaces que pueden reducir la inflamación y el dolor. La investigación continúa con la esperanza de encontrar una cura para la gota. Vamos a hablar de los métodos actuales que utilizan los profesionales de la salud para tratar los síntomas de la gota. Existen diversos medicamentos y tratamientos naturales para aliviar los síntomas de esta enfermedad. Muchos se centran en reducir la inflamación y la hinchazón de las articulaciones.

Veamos...

Otros se centran en reducir la cantidad de ácido úrico que se acumula en el torrente sanguíneo, que es la principal causa del dolor y la hinchazón. Las personas sanas no tienen dificultades para disolver los ácidos úricos en el torrente sanguíneo. El organismo de los enfermos de gota no lo hace. El resultado es la hiperuricemia. Pueden formarse depósitos y cristales de ácido úrico que provocan hinchazón y dolor en las articulaciones y las extremidades. La hiperuricemia es una afección que presenta un nivel elevado de ácidos úricos en la sangre. En las articulaciones y/o el tejido conjuntivo pueden formarse cristales de ácido úrico puntiagudos y en forma de aguja que provocan rigidez, dolor, hinchazón y enrojecimiento. Estos depósitos de ácido úrico se denominan tofos.

No existe una cura para la gota, pero hay tres formas principales de controlar el dolor y la inflamación que conlleva la enfermedad.

Tratamiento de la gota

No existe una cura para la gota, pero una gestión dietética adecuada puede ayudar. Los enfermos de gota deben beber más agua que la persona media. Los enfermos de gota deben consumir al menos 12 vasos de líquido al día para eliminar las toxinas. El agua ayuda a los riñones a eliminar el ácido úrico a través de la orina. Los ataques de gota pueden ser provocados por ciertos alimentos, como la carne roja, las vísceras, el marisco, las ostras y los mejillones, así como por comer demasiadas vieiras. El problema también se ve agravado por las judías secas, los guisantes y las setas. Los brotes pueden prevenirse comiendo frutas y verduras ricas en fibra, incluidas las cerezas.

La gota puede tratarse perdiendo peso. Los cuerpos con sobrepeso suponen dos grandes amenazas. Tienen más tejidos que pueden romperse por la gota, y los cuerpos más grandes producen más ácido úrico. Un peso saludable también puede reducir la presión sobre las articulaciones. Tenga cuidado con la información y los productos engañosos que dicen curar la gota. Muchos anuncios promocionan remedios para la gota. Es probable que haya visto bastantes de estos anuncios. Algunos pueden ser una pérdida de tiempo o de dinero, mientras que otros podrían ser peligrosos. Es posible que su médico le recomiende algún "tratamiento para la gota" o "cura para la gota".